17 junio 2007

Barna y su fauna

A la vuelta de Egipto pasamos un finde en Barcelona. Los hoteles muy caros y llenos (nos pilló un poco el toro), pero gracias a Dabintxi, que nos prestó su casa de manera altruista, pudimos disfrutar de unas 36 horas en la ciudad condal.

No había demasiado tiempo, pero suficiente para ver la sagrada familia (en obras desde el mundial del 82), tomar unas cañas por el barrio gótico, dar un paseíllo por las ramblas, relajarse un rato en el parc güell o disfrutar de un buen pa amb tomàquet. Pero lo mejor vino en colón: apareció de la nada un viejo en pelotas con un piercing del tamaño de un puño colgándole del capullo y con unos gallumbos tatuados. Y es que frikis... hay en todas partes (una pena que en la foto no se le vea el cencerro).

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