Bueno, relatos chorras aparte, la verdad es que nos lo pasamos bien. Si eres de los que afirman que 0ºC no es ni frío ni calor, la mejor época para ir es después de navidades. Tienes toda la ciudad para ti, sin tener que andar esquivando a la gente, ni hacer colas con otro millón de turistas para entrar a cualquier sitio; eso sí, abrígate, que se te congelan las ideas.
Es imposible aburrirse en Nueva York, ya que el abanico de posibilidades que ofrece es enorme. He aquí una breve lista de las actividades y sitios que puedes visitar:
- Tours en helicóptero: Son bastante caros (120$~80€ 15 minutos, creo recordar), pero es una experiencia chula, difícil de repetir, así que personalmente, la aconsejo.
- Patinar en Rockefeller Center: Esta opción sólo se puede disfrutar de octubre a abril. Las risas son directamente proporcionales a tu torpeza con unos cuchillos en los pies. Si pasas del "glamour" del Rockefeller Center, y tienes tus propios patines (no estoy seguro de que aquí se alquilen) también puedes patinar en la pista de Central Park, que es gratis.
- Acontecimientos deportivos: Nunca es mal momento para ver a los Knicks, Rangers, Yankees o Gigants, o incluso algún combate de boxeo en el Madison Square Garden, según tu deporte de preferencia. Si eres un friki, puedes aprovechar un tiempo muerto para pedir matrimonio.
- Musicales en Broadway: El rey león, El fantasma de la ópera, Mary Poppins, Chicago, ... si te gustan los musicales, no puedes dejar pasar esta oportunidad. Personalmente, tengo un serio problema con este género: los odio, así que no puedo comentar más sobre esta opción.
- Misas gospel: Dicen que están muy bien, pero no te dejes engañar y vayas a una para turistas que se montan entre semana; lo mejor es ir a Harlem un domingo y meterse en alguna, aunque al final no te dejen entrar porque dentro esté Hillary Clinton chupando culos.
- Conciertos de jazz en pubs: Siguiendo con la música, hay un montón de pubs por el Soho, Chelsea o Greenwich Village con jazz en directo. Un buen plan para cenar y tomarse unas cañas.
- Staten Island ferry: Si quieres ver la estatua de la libertad esta es la mejor opción. Olvídate de las colas para coger un ferry junto con mil guiris que te lleva hasta la estatua y vuelta, pudiendo coger el ferry de Staten Island: pasa por delante, es más auténtico... y gratis.
- Un paseo por el puente de Brooklyn: No tiene desperdicio y las vistas son muy buenas.
- Subir al Empire State Building: Desde aquí se controla todo Manhattan... y mucho más. La entrada son unos 15$.
- Ir de tiendas: Aquí no voy a entrar mucho porque hay un millón. Personalmente destacaría la de la NBA y la juguetería FAO Schwartz, donde se grabó la famosa escena de Big, con Tom Hanks tocando el piano gigante (que te lo puedes llevar a casa por la irrisoria cifra de 250.000$).
- Museos: También hay un millón. Destacan el MoMA, el Metropolitan y el Museo de Historia Natural (el de la peli 'Noche en el museo')
- Central Park, Times Square, la 5ª avenida, Chinatown, Little Italy, el distrito financiero, bla bla bla.
16 abril 2008
05 abril 2008
La gran manzana (I)
"Son muchas las manzanas que tiene el árbol del éxito, pero Nueva York es la Gran Manzana". Eso decían los músicos de jazz allá por los año
s 30, cuando tocar en el Harlem elegante de aquel entonces estaba sólo al alcance de los mejores. Mucho ha llovido desde entonces, pero Nueva York sigue teniendo algo especial que atrae a millones de personas al año, así que nos dejamos llevar y volamos hacia la ciudad que nunca duerme, como decía Sinatra.
Nada más aterrizar en el aeropuerto de Newark (New Jersey), nos dirijimos a Manhattan inmersos en un espeso tráfico, lo que nos facilita el primer contacto visual con la arquitectura neoyorquina: impresionante. No obstante, la impaciencia empieza a hacerse latente, apenas queda una hora para que empiece el partido y ni siquiera hemos llegado al hotel.
8ª con la 44, por fin. Sin tiempo para recolocar las vértebras en su sitio de tanto mirar aquí y allá, hacemos el check in y preguntamos por las entradas: nada. Insistimos: nada. Pasan los minutos, que parece que nunca habían corrido tanto, y cuando ya pensábamos que las entradas estarían con el señor Wilson en alguna isla paradisíaca... ahí están! Parece que los de FedEx son más efectivos que en las películas. Sin tiempo que perder salimos a la calle. No estamos lejos, pero ya somos víctimas del ritmo que imponen las calles y la adrenalina se encarga del resto. Taxi!
En apenas dos minutos el taxi se detiene, el taxista nos se
ñala un edificio, y con acento con sabor a kebab concluye: 'Madison Square Garden'. Espectacular por fuera... y más por dentro. Nos dirijimos a nuestras localidades con una cena supersize entre manos y a disfrutar! Las 2000 banderas americanas que hemos visto desde que aterrizamos se quedan pequeñas cuando un coro canta el himno nacional ante la mirada orgullosa del público puesto en pie. Patriotismo, espectáculo... y victoria de los Knicks, comandado por un gran Jamal Crawford y un increíble Nate Robinson. I love this game.
s 30, cuando tocar en el Harlem elegante de aquel entonces estaba sólo al alcance de los mejores. Mucho ha llovido desde entonces, pero Nueva York sigue teniendo algo especial que atrae a millones de personas al año, así que nos dejamos llevar y volamos hacia la ciudad que nunca duerme, como decía Sinatra.Nada más aterrizar en el aeropuerto de Newark (New Jersey), nos dirijimos a Manhattan inmersos en un espeso tráfico, lo que nos facilita el primer contacto visual con la arquitectura neoyorquina: impresionante. No obstante, la impaciencia empieza a hacerse latente, apenas queda una hora para que empiece el partido y ni siquiera hemos llegado al hotel.
8ª con la 44, por fin. Sin tiempo para recolocar las vértebras en su sitio de tanto mirar aquí y allá, hacemos el check in y preguntamos por las entradas: nada. Insistimos: nada. Pasan los minutos, que parece que nunca habían corrido tanto, y cuando ya pensábamos que las entradas estarían con el señor Wilson en alguna isla paradisíaca... ahí están! Parece que los de FedEx son más efectivos que en las películas. Sin tiempo que perder salimos a la calle. No estamos lejos, pero ya somos víctimas del ritmo que imponen las calles y la adrenalina se encarga del resto. Taxi!
En apenas dos minutos el taxi se detiene, el taxista nos se
ñala un edificio, y con acento con sabor a kebab concluye: 'Madison Square Garden'. Espectacular por fuera... y más por dentro. Nos dirijimos a nuestras localidades con una cena supersize entre manos y a disfrutar! Las 2000 banderas americanas que hemos visto desde que aterrizamos se quedan pequeñas cuando un coro canta el himno nacional ante la mirada orgullosa del público puesto en pie. Patriotismo, espectáculo... y victoria de los Knicks, comandado por un gran Jamal Crawford y un increíble Nate Robinson. I love this game.
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